¿Apps para el deporte o postureo?

Por Laura Carenas

 

Estoy viendo una película en el sofá y mi móvil empieza a pitar: llevo dos horas sin moverme. Lo callo con los diez pasos que me separan de la cocina para prepararme unas palomitas. Tendré que buscar una forma mejor la próxima vez.

Hoy en día, tenemos muy claro que el deporte es indispensable para nuestra salud tanto física como mental: nos aleja de enfermedades, nos permite desconectar del estrés diario, socializar, incluso desarrollar nuevas habilidades aplicables a nuestro día a día. El deporte no es el fin último del entrenamiento, sino un hábito más en nuestro esfuerzo por una vida equilibrada.

Las nuevas tecnologías aplicadas al deporte recopilan una gran cantidad de datos para optimizar el esfuerzo que dedicamos a ponernos en forma y conseguir nuestros objetivos. Con una pulsera que monitoriza las pulsaciones, el sueño e incluso los niveles de oxígeno en sangre, una báscula que mide los macronutrientes de nuestro plato, y una app que planifica el mejor entrenamiento en función del tiempo libre, tenemos todas las herramientas para una vida más saludable. Además, nos equipamos con todo tipo de accesorios deportivos que incrementan nuestro rendimiento: zapatillas con suelas inteligentes que estabilizan la pisada evitando lesiones y que pueden indicarnos el camino de vuelta a casa mediante un GPS integrado, y ropa técnica que analiza el comportamiento de los músculos durante el entrenamiento y nos mantiene a la temperatura ideal.

La innovación en el sector acerca la tecnología y los recursos de la élite deportiva profesional.  Pero un uso descontrolado puede volverse contra nosotros. En el boom de la tecnología y las redes sociales el deporte se está convirtiendo en un gran negocio con el escaparate más grande del mundo: internet. Podemos seguir el día a día de nuestros atletas favoritos, comer como ellos, llevar su ropa e incluso entrenar bajo su supervisión virtual. Se crean comunidades de deportistas de todo el mundo que ayudan a visibilizar, promover y mejorar el deporte e implantarlo en una sociedad sedentaria.

 

¿Realmente necesitamos estar equipados cual robots para salir a trotar?


Pero, ¿no nos estamos volviendo un poco locos? Es innegable que los avances en cualquier campo ayudan a las personas a vivir más y mejor. Los atletas de élite necesitan de las innovaciones deportivas para ser los mejores. Las personas con alguna dificultad o enfermedad pueden controlar exhaustivamente sus constantes para mejorar su calidad de vida a través del ejercicio y la rehabilitación. Sin embargo, aquellos que practicamos deporte de forma amateur, con el único objetivo de cuidarnos más y disfrutar, ¿realmente necesitamos estar equipados cual robots para salir a trotar? ¿Utilizamos toda la información que tenemos a nuestro alcance para mejorar o es puro “postureo”? Muchos nos hemos dejado llevar por modas y no por una necesidad real para nuestro nivel de entrenamiento.

En el otro extremo, aparecen nuevas modalidades deportivas que desconectan totalmente de las innovaciones tecnológicas para desarrollar sus entrenamientos. En la era de la tecnología la innovación puede estar en mirar al pasado. El paleo training intenta emular los movimientos básicos que el ser humano ha realizado durante la mayor parte de su historia, resultado de su evolución en el medio natural. Los ejercicios funcionales, el uso del peso corporal y el minimalismo son las señas de identidad de un movimiento que pretende reconciliarnos con nuestra naturaleza a través del deporte.

La frase “cada persona es un mundo” cobra más sentido que nunca en el deporte. Las necesidades de cada uno dependerán de su experiencia, su nivel de competición, su forma física inicial, sus condicionamientos personales y, fundamental, de sus gustos. Una información real y contrastada, el asesoramiento en manos de profesionales cualificados y todas aquellas innovaciones que le ayuden a mantenerse motivado y a realizar entrenamientos seguros y de calidad adaptados a nosotros, son la clave para poder hacer del deporte un aspecto más de nuestra vida cotidiana.

El deporte puede mejorar notablemente nuestra calidad de vida y nuestra forma de afrontar los problemas. La práctica deportiva debe ser la medicina y no la enfermedad. Después de probar incontables técnicas de entrenamiento, dietas y gadgets novedosos, obsesionarme con una mejora que no llegaba al ritmo que deseaba, un par de lesiones y muchos disgustos, decidí empezar a escuchar más a mi cuerpo y hacer aquello con lo que disfruto y me siento mejor. Por supuesto que me encanta registrar mis resultados en una aplicación que me anima cuando me supero a mí misma, pero no pasa nada si un día olvido cargar mi pulsera de actividad.

Mis kilómetros no quedan registrados, pero disfruto del paseo.

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